Manuel Sutherland: “Si la clase obrera no toma el control, la burguesía va a ir a la guerra”

by Adm on 6 agosto, 2012

Entrevista a Manuel Sutherland Parte II

Manuel Sutherland es economista marxista. Forma parte de la ALEM (Asociación Latinoamericana de Economía Marxista). En el contexto de la III Feria del Libro de Caracas, Sutherland presentó su reciente obra La Alienación en el Trabajo, La Esclavitud Asalariada, ocasión que aprovechamos para conversar con él.

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Manuel ¿Crees que toda la revolución está en la transformación de la estructura económica? O dicho de otra manera ¿La superestructura jurídica, política, cultural, universidades, medios de comunicación, ese ámbito, se transformaría con tan solo transformar la estructura económica?

― No, obviamente no. Engels decía: la base material, la estructura, determina en última instancia ―y recalcaba en última instancia― siempre la superestructura. Te explico, si por ejemplo nosotros tenemos una estructura económica débil, nuestras universidades, nuestra superestructura tiene que ser débil. O sea, la universidad en Estados Unidos, como superestructura tiene que ser mucho más fuerte por su base económica, que las universidades en Haití, o en Bangladesh o en Paquistán. La literatura en Estados Unidos, aunque sea una mierda casi toda, tiene que ser mucho más avanzada, que la literatura de países más débiles porque tienen una estructura de capital mucho más más baja. Lo que aquí nos llega es pura mierda, pero en EEUU hay decenas de marxistas que son muy buenos, pero no nos llegan. Entonces, el cambio empieza por el cambio estructural. Ese cambio estructural debe ir acompañado de formas y de razonamientos en la superestructura. Si nosotros cambiamos las relaciones sociales de producción, las superestructuras tienen que cambiar también, pero tiene que haber un esfuerzo doble para cambiar una y otra, o sea no podemos socializar todos los medios de producción y seguir con la cultura burguesa, es evidente que hay que hacer esfuerzos para desarrollar nuestra propia cultura obrera, que ya tiene cosas incipientes películas, cine, arte, pero obviamente que romper con la ideología, y la ideología toda es burguesa es parte de la superestructura, y eso no solamente se cambia socializando los medios de producción, si no fuese muy sencillo.

¿Crees que a la perspectiva crítica desde las ciencias sociales se le da actualmente la importancia que merece, o que tiene?

― El problema es que los gobiernos a medida que se van atornillando en el poder se hacen más enemigos de la crítica. Al principio el chavismo era muy amigo de la crítica, habían muchos espacios donde tu podías hablar y eso, habían muchos campos abiertos, muchas perspectivas, muchas ideas que se mezclan, pero a medida que las cosas se van ajustando el poder estatal se hace más reacio a los cambios, y busca mas su conservación, su auto-conservación, su longitud en el tiempo, su extensión en el cargo, y la extensión en el cargo pasa por políticas relativamente conservadoras que no atenten contra la pax social, así las políticas revolucionarias pueden ser vistas como políticas subversivas, porque llevarían a la gente a las calle, quemarían cauchos, cerrarían cosas y eso ya es mal visto. Ahora lo que se quiere es la pax, la pax romana, la pax social, la tranquilidad, la serenidad completa…

La concordia, la cohesión social…

― Y la concordia y la cohesión social es la conciliación de clases, porque mientras exista burguesía y proletariado hay confrontación, y si el Estado quiere que esa confrontación disminuya, ellos quieren que las cosas sigan tal como están, entonces así se hacen retrógrados en varios aspectos.

En tu intervención citaste a Marx, a Engels, a Lenin ¿Qué autor latinoamericano tú recomendarías para la formación teórica-política?

― Vaya hay muchos, de verdad hay mucho gran material, yo particularmente para la alienación me he nutrido de Ludovico, sobre todo del inicio de Ludovico, el más científico, el Ludovico de Alienación como sistema, el de la Plusvalía ideológica, de Teoría de la ideología, el Ludovico de Contracultura ya no concuerdo con él, es otra cosa. De Argentina Eduardo Sartelli también es un gran marxista, y el tipo que me parece es el marxista más arrecho del mundo, que es el que tiene el nivel más alto, y es súper profundo, súper brillante y complejo de leer ―el escribe solamente para marxistas avanzados, no para la población en general como lo hace Sartelli o como lo hago yo, el escribe cosas sumamente duras para quien haya leído mucho―, es Juan Iñigo Carrera, es un argentino, un profesor de la UBA, ese tipo es genial y ha dedicado su vida a eso, y yo me he nutrido mucho de ahí, pero es un nivel enorme. Yo llamaría a buscarlo por internet, el tiene clases donde el habla que es más sencillo, y cosas que escribe que son re-difíciles.

¿Esta crisis capitalista es terminal o es un reacomodo?

― Ok, un paréntesis. La ideología para nosotros es toda falsa conciencia. Para nuestra ala marxista que se basa en La Ideología alemana, en Manuscritos económicos y filosóficos, en los Grundrise, para nosotros toda ideología es falsa conciencia con intención de manipulación política. No existe la ideología revolucionaria, no existe la ideología marxista, no existe nada de eso para nosotros, nosotros hacemos conocimiento dialéctico, que es la superación del conocimiento científico, que a la vez es la superación del conocimiento especulativo propio de la teología, propio de la filosofía en general. Ahora, la crisis. La crisis es la forma mediante la cual el modo de producción capitalista metaboliza, es la forma mediante la cual va expulsando los desechos, va expulsando las pequeñas empresas o las empresas grandes que están quebradas, casi quebradas y que no pueden acumular capital de forma consuetudinaria. Entonces las crisis son siempre cíclicas. A medida que avanza el capital las crisis han sido más cortas, los ciclos son más cortos pero los descensos son menos prolongados. Por ejemplo, el ciclo industrial de la crisis son ya 8-10 años, las crisis industriales fuertes, el de las crisis financieras 4-5 años, eso ya está casi disminuyendo a 2-3, a medida que el capital va desarrollándose va agudizando sus contradicciones y las crisis se hacen más rápidas, pero también tiene sus mecanismos para paliarla. La crisis de 2008 es una crisis que no se puede llamar terminal, pero es una crisis durísima, se perdió mucho mas capital que en el 29, hubo una destrucción de capital mucho mayor, pero la destrucción de capital que se ha hecho en banca, finanzas, en ese ámbito, no va a ser suficiente para poder relanzar un proceso de acumulación capitalista, para eso se necesita la Tercera Guerra Mundial o una gran guerra que permita al capital destruir el capital sobrante. De la crisis de 1910 se trata de salir con la Primera Guerra Mundial, de la crisis de 1929 se sale efectivamente con la Segunda Guerra Mundial, que destrozó gran capital sobrante e hizo un reacomodo mundial importante. Lo importante de esto es que la crisis la paga la clase obrera, es la que más sufre, con la inflación, reducciones de salario, pérdida de derechos laborales…

Todo lo que está ocurriendo ahora mismo en Europa y en Estados Unidos…

― Sí, lo que está ocurriendo en Europa… Lo que pasa es que los obreros de Europa y EEUU son los que más ganan, son los obreros que tienen mayores ingresos, aquellos cuyas burguesías tienen que destruir su base salarial, porque ellos han venido exportando capitales a China, a Vietnam, y son obreros mucho más baratos, entonces ya no hay trabajo para esos mismos obreros, por eso cada día mas se van a ver más reducciones, mas rebajas, mas precarización y flexibilización del trabajo.

¿Sin una gran guerra no se saldría de esta crisis?

― Es que hay dos vías. Si nosotros vamos a salir de la crisis con el capitalismo, tiene que haber una guerra que destroce gran parte del capital sobrante, de la gran maquinaria ociosa, de la gran industria ociosa. Me refiero que por ejemplo, Renault, en Francia, produce al 15% de su capacidad instalada, ese 85% es capacidad ociosa, eso es capital sobrante, tiene que destruirse porque es capital que no puede valorizarse. Ahora bien, las burguesías no quieren eso, pero tienen que verse obligadas a ello. Si la clase obrera no despierta, no se organiza y no toma el control, la burguesía va a ir a la guerra, y la guerra en Irán puede desencadenar algo grave, porque si nosotros vemos las ultimas invasiones a Irak, que estaba destruido, que tenía 10 años de bloqueo, y que prácticamente no tenia arsenal bélico, fue más o menos dura; Afganistán es un montón de carpas y de cuevas con unos tipos que tienen unas ametralladoras, y ha sido durísima. Libia era un montón de tribus más o menos unidas, o sea Estados Unidos no ha invadido a nadie verdaderamente poderoso, verdaderamente fuerte. Irán es otra cosa. Irán tiene un ejército sólido, y la invasión a Irán puede ser una cosa extremadamente sangrienta, y costosa, porque a media que avanza el capital las guerras son mucho más caras. Las guerras miserables que han hecho contra Afganistán e Irak han costado cerca de tres millones de millones de dólares. Hay un libro de un tipo que no tiene nada que ver con el marxismo que se llama Joseph Stiglitz, que no es nada comunista, el dice “La guerra contra Irak y Afganistán ha costado tres millones de millones de dólares. Por qué, porque tienes que dotarlos de equipos, metralletas, portaaviones, submarinos, todo eso es carísimo. Entonces, una guerra contra Irán sería terriblemente costosa y terriblemente sanguinaria. Si la clase obrera no despierta, ese va a ser un futuro muy oscuro, y va a haber algo muy dramático, por eso tenemos que ponernos todos a conocer, a estudiar a investigar y a militar, a militar organizativamente contra esta vaina porque vamos a perder la vida en esto.

Gracias Manuel.

Amaury González Vilera / Poderenlared.com

 

 

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